En el documento Lecturas inadaptadas sobre los ciudadanos con dificultades sociales, Jaume Funes propone un decálogo de pautas a seguir en una intervención sobre la marginación. Indignado ante una generalizada incorrecta interpretación profesional de esta situación en la que se encuentran muchas personas, al igual que se indigna el médico que oye diágnósticos errados sobre sus pacientes, Funes, en primer lugar, cita en su artículo cuatro factores que producen tal inapropiada intervención. Estos son: sociedades no adecuadas para la atención de las necesidades y dificultades de determinadas personas; la concepción de dificultad como problema; la obviedad de las circunstancias personales; las reacciones que suponen mayor dificultad que la situación de marginación en sí. Estas últimas son:
• La patologización: transforma la dificultad colectiva en enfermedad individual.
• La penalización.
• La protección: proteger al más débil sin preocuparse de tener en cuenta su opinión o de generar un cambio de sus circunstancias.
• La burocratización: seguir trámites legales siempre con exactitud, sin pararse a analizar los efectos que pueden tener la aplicación de determinados recursos o medidas en cada caso.
Para evitar tales nefastas consecuencias, Funes propone los siguientes criterios para el diseño de las intervenciones sobre la marginación:
1. Partir de acciones destinadas a reducir el contexto social injusto.
2. Actuar desde la visión de la persona como tal y no como problema.
3. Analizar por qué una colectividad hace de una dificultad un problema.
4. Negarse a emplear métodos que generan más marginación, por muy rentables que sean políticamente.
5. Retomar la intervención global, integrada y aplicable.
6. Otorgar mayor importancia a la atención primaria y a los educadores “de calle”.
7. Revalorizar el trabajo comunitario.
8. Intervenir de forma específica con los colectivos en proceso de socialización.
9. Reconsiderar la dimensión territorial como contexto de intervención diferenciada.
10. Evitar pesimismos y derrotismos y actuar para buscar respuesta a los problemas de la gente.
La importancia de este decálogo radica, además de en ser una alternativa eficaz de intervención sobre la marginación, en el hecho de que dicha intervención se ha convertido hoy día en un proceso más de los que su funcionamiento se asemeja al de una cadena de montaje. El caos ante la saturación, los escasos recursos sociales y el incremento del número de personas manifiestas que se encuentran en situación de marginación hacen al profesional servirse de métodos excesivamente mecanizados que permiten atender a un mayor número de personas, aunque no de manera eficiente y mucho menos eficaz.
Por tanto y bajo mi opinión, la idea principal del texto además de aportar una visión crítica sobre la marginación y exclusión social, es que debemos de cambiar la sociedad puesto que a pesar de plantear muchas soluciones e ideas sino intervenimos y éstas las llevamos a cabo no existirá nunca la modificación de la sociedad por tanto un cambio social positivo.
También podríamos hablar de las construcciones sociales que se crean en la propia sociedad y nosotros en lugar de mejorarlas las empeoramos generando por tanto exclusión y marginación social.
A continuación expongo un vídeo donde se muestra la resocialización una persona tras haber estado en la cárcel por el tema de las drogas, ya que en la lectura se hace alusión a dicha temática. Con ello, podemos observar un claro ejemplo que no son siempre los casos de aquellas personas que salen de la cárcel que tienen dificultad para el acceso a un trabajo y por tanto les conlleva a la marginación y exclusión social.
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